El mieloma raramente se cura, pero se puede tratar. El objetivo de los tratamientos para el mieloma es controlar el crecimiento de la enfermedad, lograr su remisión
, mejorar la calidad de vida del paciente y prolongar su expectativa de vida.
Puesto que el mieloma puede evolucionar muy lentamente, algunos pacientes no presentan ningún síntoma y no precisan, en principio, tratamiento alguno. Normalmente, el médico les controlará regularmente y les hará análisis de sangre y orina cada pocos meses. Es lo que se conoce como 'control activo'. El tratamiento se inicia si el mieloma empieza a avanzar o si aparece algún síntoma.
Por desgracia, no existen tratamientos sin efectos secundarios. Dichos efectos secundarios pueden ser intensos y limitar las actividades del paciente y su capacidad para funcionar con normalidad. No obstante, la mayoría de las veces estos efectos secundarios son llevaderos y los beneficios del tratamiento superan a las, a menudo temporales, molestias. Por otro lado, permitir que el mieloma múltiple siga su curso sin aplicar ninguna forma de tratamiento daría lugar a un deterioro progresivo del esqueleto y a un fallo multiorgánico.
El tratamiento del mieloma múltiple se ha mantenido sin variaciones durante décadas, desde la introducción de la quimioterapia convencional
. No obstante, gracias a los nuevos descubrimientos científicos sobre los procesos biológicos y moleculares, disponemos hoy en día de nuevas estrategias terapéuticas contra el mieloma múltiple y existen todavía más en proyecto. La aparición de un amplio abanico de fármacos integradores, que combaten tanto los efectos secundarios como la enfermedad, ha permitido que se puedan resistir terapias más agresivas y, por lo tanto, se aumente el bienestar general del paciente y se alarguen sus periodos libres de dolencia.
Quimioterapia convencional
La quimioterapia consiste en tratar la enfermedad con potentes medicamentos destinados a aniquilar las células cancerosas. En el mieloma, ésta es una de las mejores maneras de reducir la presencia de la enfermedad en la médula ósea. Algunos de los fármacos de quimioterapia son pastillas que se ingieren y otros se administran en vena mediante una inyección.
El melfalán, la vincristina, la doxorubicina y la ciclofosfamida son ejemplos de medicamentos de quimioterapia que se utilizan para el tratamiento del mieloma múltiple, a menudo combinados con corticosteroides.
Ventajas
La quimioterapia es eficaz para acabar con las células de mieloma en la mayoría de los pacientes, lo que resulta útil para aliviar los síntomas y conseguir que el paciente se sienta mejor en general. En la mayoría de los casos, la quimioterapia es fácil de administrar y algunas formas del tratamiento pueden tomarse en casa.
Desventajas
La quimioterapia tiene también una repercusión en las células sanas y su objetivo son, especialmente, las células de división rápida, como las que recubren el tracto digestivo, lo que puede acarrear desagradables efectos secundarios, como náuseas y vómitos. Además, con el correr del tiempo pierde su eficacia, ya que las células de mieloma se vuelven resistentes al tratamiento de quimioterapia convencional.
Quimioterapia a dosis elevadas con transplante de células madre
Consiste en administrar dosis elevadas de quimioterapia a fin de destruir todas las células de mieloma del paciente, así como la médula ósea sana (terapia mieloablativa). La médula ósea se renueva por completo mediante una transfusión de células madre sanas procedentes de la sangre del propio paciente o de la de un donante.
Hace unos años, esta opción de tratamiento sólo era accesible para los pacientes más jóvenes con buena salud, pero el desarrollo de nuevos fármacos ha hecho posible que el acceso a un programa de transplantes de células madre sea más accesible para un mayor número de pacientes.
Ventajas
El transplante autólogo
de células madre (se transplantan las células madre del propio paciente) presenta mejores tasas de respuesta y de supervivencia.
Desventajas
Existe un riesgo de padecer efectos secundarios graves debido a las elevadas dosis de quimioterapia necesarias para el acondicionamiento previo al transplante. Este tratamiento no es adecuado para los pacientes de salud delicada. El transplante de células madre no es una cura para el mieloma múltiple y se producen recaídas
.
Bortezomib
Bortezomib
, primero de una nueva clase de fármacos conocidos como inhibidores del proteasoma
, ha sido supuesto como avance en el tratamiento contra el cáncer para los pacientes con mieloma múltiple recurrente y refractario
. Las tasas de respuesta observadas en los ensayos clínicos decidieron al Organismo para el Control de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, en sus siglas en inglés) a acelerar su aprobación. El bortezomib es el primer tratamiento contra el mieloma múltiple en ser aprobado por el FDA estadounidense y la Agencia Europea para la Evaluación de Medicamentos en más de una década.
Actualmente bortezomib está indicado como monoterapia para el tratamiento de los pacientes con Mieloma Múltiple en progresión que han recibido al menos un tratamiento previo y que han sido sometidos o no son candidatos a trasplante de médula ósea.
Ventajas
Los estudios realizados hasta la fecha han demostrado que el bortezomib puede ralentizar, invertir o detener la progresión de la enfermedad en pacientes en los que ya han fracasado uno o más tratamientos. Los resultados del estudio APEX, el mayor realizado hasta la fecha sobre el MM con 669 pacientes, demuestran que bortezomib ofrece una ventaja significativa en cuanto a supervivencia frente a la terapia estándar a dosis altas de dexametasona
(HDD, en sus siglas en inglés) en pacientes que habían recibido entre uno y tres tratamientos anteriores. El análisis intermedio mostró una clara ventaja (tanto en tasa de respuestas como en tiempo hasta la progresión) para el brazo de bortezomib, por lo que el estudio se cerró prematuramente y todos los pacientes del brazo de dexametasona recibieron la posibilidad de pasar al brazo de bortezomib.
- La tasa global de respuestas para bortezomib alcanza el 43% (en una población de pacientes que había recibido una mediana de 2 tratamientos previos)
- La respuesta aumenta cuando bortezomib es administrado inmediatamente tras la primera recaída (como 2ª línea de tratamiento): 51%
- La mediana de supervivencia se eleva a 29,8 meses
Todas estas medidas de eficacia son significativamente superiores a las del brazo de dexametasona (brazo control), a pesar de que el 62% de los pacientes tratados inicialmente en el brazo de dexametasona pasaron al brazo de bortezomib.
Desventajas
Los efectos secundarios más habituales relacionados con la ingesta de bortezomib incluyen fatiga, molestias gastrointestinales, trombocitopenia transitoria
y neuropatía
, que es reversible en la mayoría de los pacientes.