Las infecciones fúngicas más superficiales son fáciles de tratar: existe una amplia variedad de productos antifúngicos en diversos formatos, cada uno de ellos formulado para tratar una zona concreta.

Infecciones fúngicas de la piel
El médico prescribirá un tratamiento oral, una crema, un polvo, o un spray para tratar la infección. Las recomendaciones higiénicas incluirán un lavado minucioso con jabón desinfectante y el uso de toallas independientes para evitar el contagio a otros miembros de la familia.

Infecciones de las uñas
El paso de los años conlleva ciertos cambios en el cuerpo humano, como las arrugas, el pelo, etc. Aunque todos sabemos que algunas consecuencias del envejecimiento son inevitables, hoy en día se hace todo lo posible por tener un buen aspecto.
Las infecciones de las uñas son un buen ejemplo del cambio de percepción acerca de los efectos del envejecimiento a lo largo del tiempo.
Desde hace mucho tiempo se da por sentado que al hacerse mayor las uñas pueden cambiar de aspecto. Los cambios pueden ser leves: la punta blanca se vuelve amarillenta o marrón. También puede suceder que el color amarillo o marrón se extienda hacia el interior de la uña. Su mantenimiento también puede hacerse más difícil, ya que comienza a hacerse muy gruesa y quebradiza. Eso puede resultar embarazoso desde un punto de vista cosmético.
Cuando esto se consideraba una consecuencia normal del envejecimiento, el abordaje era intentar mantener la situación bajo control por medio de la manicura y la pedicura.
Ahora sabemos que en realidad la raíz del problema es un hongo. Esta infección ataca desde debajo de la superficie de la uña y puede penetrar en su lecho. No obstante, no hay que alarmarse. No es tan grave como parece. La clave está en cortar de raíz lo más pronto posible.
Al principio se utilizaron productos tópicos con ingredientes para matar al hongo para tratar las infecciones de las uñas. Se llamaron antifúngicos. Sin embargo, el problema es que la infección se inicia desde debajo de la superficie de la uña, así que los productos tópicos no pueden alcanzarla.
Una nueva generación de antifúngicos orales cambió radicalmente el tratamiento de las infecciones de las uñas. Estos productos podían alcanzar fácilmente la zona situada debajo de la superficie de la uña y eliminar el problema en su origen.
Si sospecha que padece de una infección de las uñas, el primer paso es visitar al médico. Él podrá elaborar un diagnóstico preciso y prescribir un producto adecuado que ataje la infección de una forma eficaz. Al cabo de unas semanas debería notar una mejoría en la forma y el aspecto de las uñas.
A continuación ofrecemos algunas sugerencias sobre el cuidado de las uñas a fin de evitar infecciones:
- Lave las uñas con regularidad con jabón y agua
- Mantenga las uñas secas: séquelas minuciosamente tras un baño
- Utilice guantes de goma para lavar la vajilla
- Cambie y lave las toallas con regularidad y no deje que otros miembros de su familia las utilicen (especialmente si está en tratamiento por una infección)
- Intente no caminar descalzo, especialmente en zonas públicas como piscinas. Use chanclas siempre que pueda
- Cámbiese de zapatos, calcetines y medias cada día
- Evite los calcetines o las medias muy apretados
- Use polvo de talco (nunca almidón de maíz) en los zapatos o calcetines para ayudar a absorber la humedad
- No corte las cutículas: cortarlas (e incluso retirarlas hacia atrás) puede contribuir al desarrollo de la infección en la uña
- No utilice uñas artificiales; retienen el agua, que se puede estancar y permitir el desarrollo de los hongos
- Asegúrese de que el equipamiento utilizado para la manicura y la pedicura esté esterilizado y la zona esté limpia. Aunque cuide de sus uñas usted mismo, asegúrese de que sus herramientas estén limpias y adecuadamente esterilizadas
- Enseñe a los miembros de su familia a reconocer los signos de una infección fúngica de las uñas. Si ya tiene una infección fúngica, sométase a un examen de las uñas
- Si desarrolla una infección fúngica, tire los zapatos y los guantes viejos a fin de evitar una nueva infección

Caspa
La caspa es un inconveniente tan viejo como el mundo que siempre se ha considerado algo muy embarazoso.
El lanzamiento de los detergentes para el aseo fue un importante paso en materia de higiene. Aparentemente, en la época medieval, la mayoría de las personas no se lavaba con regularidad y, como es normal, tampoco se lavaba el pelo.
El efecto de copos se puede reducir con un cuidado capilar adecuado, especialmente en aquellas personas que sufren de un caso leve de caspa. Algunas personas evitan lavarse el pelo al creer, erróneamente, que el efecto secante del champú agravará la caspa. Sin embargo, al lavar el pelo con regularidad, la piel muerta se elimina antes de que pueda convertirse en copos más grandes y visibles. Desafortunadamente, uno de los aspectos embarazosos de la caspa es que, aun lavándose el pelo muy cuidadosamente con un champú de uso frecuente, no desaparecerá por completo y resurgirá muy rápidamente, incluso en unos pocos días.

Infecciones fúngicas de la boca y el esófago
Las infecciones fúngicas de la boca y el esófago siempre deben ser tratadas por un médico. La medicación para estas infecciones sólo se dispensa con receta médica. Los medicamentos que los doctores prescribirán a los bebés con candidiasis serán distintos a los expedidos a los adultos. A menudo, los bebés reciben un medicamento en gel que se pega a la membrana mucosa. Al mantenerse ahí durante un largo periodo de tiempo, resulta muy eficaz. A los adultos con infecciones de la boca y/o el esófago se les trata casi siempre con medicamentos orales que actúan desde el interior. Los fármacos antifúngicos también se pueden tomar en una solución para hacer gárgaras.

Infecciones fúngicas de la vagina
En caso de desequilibrio bacteriano en la vagina, el doctor puede prescribir un tratamiento para eliminar las bacterias. No obstante, los antibióticos también pueden tener algunas desventajas, ya que pueden estimular el crecimiento fúngico debido a la eliminación de la flora bacteriana. Es posible que se pueda restaurar el equilibrio mediante determinados métodos.
En caso de infección por Candida, el médico puede plantearle diversas opciones de tratamiento: insertando cápsulas con sustancias antifúngicas en la vagina o la ingestión de cápsulas antifúngicas por vía oral a fin de combatir los hongos restantes desde el interior.
Si ha mantenido relaciones sexuales sin protección y tiene alguno de los síntomas mencionados anteriormente, como secreción, pérdida de sangre o dolor en el abdomen, debe acudir al médico. Asegúrese de advertir a su(s) compañero(s), dado que la infección también puede resultar peligrosa para los varones.

Infecciones de los órganos internos
Como se ha mencionado anteriormente, las infecciones sistémicas con Aspergillus (y otros hongos) pueden ser muy graves para aquellas personas que, por una completa variedad de motivos, que incluyen el tratamiento con quimioterapia o la cirugía, tienen su salud deteriorada. Existen fármacos inyectables para el tratamiento de las infecciones internas. Puesto que los hongos invasivos siempre se introducen por los pulmones, deberían tomarse medidas preventivas para evitar la inhalación de esporas fúngicas: