Cuando se padece anemia, la sangre no puede suministrar al organismo el oxígeno suficiente para que pueda desarrollar sus funciones habituales.
Los síntomas de la anemia son:
- (extremo) cansancio
- debilidad
- falta de aire
- falta de energia
- trastornos de la memoria y de la capacidad de pensar
Cuando la anemia es grave, el cuerpo intenta compensar esta carencia elevando la presión sanguínea con el fin de mejorar el aporte de sangre a los tejidos. Si la anemia se prolonga en el tiempo, la elevada presión sanguínea puede provocar cambios irreversibles en el sistema cardiovascular
), como el engrosamiento del músculo cardiaco (hipertrofia) y el endurecimiento de las arterias.
Esta elevada presión, combinada con los cambios que provoca en el corazón y en los vasos sanguíneos, aumenta el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, por ejemplo, por un ataque al corazón o una apoplejía.